domingo, 6 de noviembre de 2016

Tormentos

No existen palabras que puedan describir el vacío que siento, es como si mi mente estuviera en negro. Si, así, en negro; porque tener la mente en blanco implica luz, implica el inicio perfecto para el nacimiento de algo. Pero mi mente y mi alma están en negro, como un agujero del que solo puedes caer en picada... como el infinito, grande y profundo, sin salida. 

Es difícil entender una mente atormentada, y aún más difícil intentar comprender un alma atormentada. Y es que hay tantas cosas maravillosas en esta vida, como lo hay de tristes, así como hay algunas cosas que cumplen ambos criterios. El amor, por ejemplo, es una de las cosas más hermosas y tormentosas que pueden existir, por ello vivimos y sin ello dejamos de existir. Es el comienzo y es el fin. Porque no sabes lo que es vivir si no has amado de verdad, pero en el instante en el que lo haces, entonces empiezas a perder. Pierdes el derecho de ser feliz, de ser libre, pierdes voluntad; porque todo empieza a girar entorno a ese placer finito. Como una droga que te consume desde adentro, sientes como te marchitas, pero no puedes dejarlo porque sin ello entonces, también empiezas a morir. En el amor es más lo que pierdes que lo que ganas, pero nada se compara con el placer que sientes cuando eso sucede, y ganar eso, hace que valga la pena. Y vale la pena, hasta que no, y entonces todo se destruye. El amor, es un sentimiento grande, pero todas las cosas caen por su propio peso, por eso el amor siempre se destruye y destruye a su paso. Si amas, entonces siempre caerás. Hay algunos que caen y se levantan, así como hay otros que caen, y caen, y caen, simplemente no logran salir de la caída infinita. Del infinito placer que se siente cuando lo pierdes todo por amor. 

El amor, siempre irónico, ganando mientras lo dejas todo. Pierdes tanto, hasta el punto de sentirte en un abismo. Atrapado, sin tener opciones; o teniéndolas, pero sin voluntad de escoger. Llegas hasta ese punto donde tu mente desea correr, pero tu cuerpo no reacciona; donde quieres despertar del sueño profundo, pero no puedes moverte. Y es entonces donde la desesperación, el miedo y el pánico se apoderan de ti. Pero ¿qué haces cuando amar algo que te destroza?, ¿cómo lo dejas ir?. ¿cómo haces para que el pánico no te domine? Es en ese punto donde piensas en cuál será la decisión que menor daño cause, pero no te das cuenta que no importa cuánto esfuerzo hagas para dañar menos, el resultado es el mismo, solo hay destrucción y daño. Irreparable, incomprensible, profundo, insano. Pero no se puede detener lo inevitable, lo que desde el comienzo se empezó a formar; porque cuando construyes sobre algo roto, entonces todo cae, tú caes. 

Y he caído, despacio, con un golpe directo al corazón. Lo arriesgué todo, lo tuve todo y lo perdí todo. Por eso mi mente está en negro, porque no veo la luz, ni el comienzo de algo grande. Sólo veo el vacío abismal, que absorbe y consume, que arrastra y encadena. Y mi única esperanza, es que no sea para siempre.       

Lo que no es

Respóndeme entonces, ¿dónde quedaron tus promesas? Dime pues, ¿qué significó para ti? Ni si quiera tu lo sabes, y es que no lo ves. N...